La prevención y la rendición de cuentas son necesarias para detener los crímenes contra la humanidad, afirma un diplomático del Vaticano ante la ONU
(OSV News) -- Ante el aumento de las atrocidades contra la población civil en todo el mundo, el máximo diplomático del Vaticano ante la organización de las Naciones Unidas (ONU) ha destacado la necesidad crucial de la prevención y la rendición de cuentas, así como el papel fundamental que desempeñan las naciones individuales y la comunidad internacional en esas tareas.
El arzobispo Gabriele G. Caccia, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, pronunció una declaración en el debate general del 19 de enero, previo a la conferencia diplomática de la ONU sobre la prevención y el castigo de los crímenes contra la humanidad.
Según el derecho internacional, los crímenes contra la humanidad se definen como una serie de actos cometidos a sabiendas, de forma generalizada o sistemática, contra la población civil.
Entre los crímenes reconocidos como tales se encuentran el asesinato, la violación y la violencia sexual, el exterminio, la esclavitud, la deportación o el traslado forzoso de población, el encarcelamiento ilegal, la tortura, la persecución, el apartheid y las desapariciones forzadas.
En su discurso, el arzobispo Caccia describió estos crímenes como "uno de los retos más graves que enfrenta la humanidad".
Señaló que "mientras esta asamblea debate la mejor manera de abordar esos crímenes, persisten las violaciones de la santidad de la vida humana y, en muchos contextos, parecen estar aumentando".
Las muertes de civiles en conflictos aumentaron un 40% en 2024, con al menos 48.384 personas, en su mayoría no combatientes, asesinadas, según los datos publicados en junio por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Los datos pintaban "un panorama de los derechos humanos a nivel mundial que requiere una acción urgente", afirmó en ese momento el jefe de derechos humanos de la ONU, Volker Türk.
"La continua ausencia de respuestas colectivas eficaces no está exenta de consecuencias: los niños, las mujeres y los miembros de minorías étnicas y religiosas siguen sufriendo persecución, violencia y muerte, de formas que hieren profundamente la dignidad humana y la conciencia moral de la humanidad", afirmó el arzobispo Caccia en su discurso del 19 de enero.
Tras señalar que la prohibición de los crímenes contra la humanidad está "bien establecida" en el derecho internacional, el arzobispo afirmó que "el principal reto al que nos enfrentamos no es el reconocimiento de estos crímenes, sino el desarrollo de medidas eficaces para prevenir su comisión y garantizar la rendición de cuentas cuando se producen".
El arzobispo subrayó que "el deber de prevenir y combatir los crímenes contra la humanidad recae en primer lugar" en las naciones, cuyas jurisdicciones siguen siendo "el lugar principal para la investigación y el enjuiciamiento" de tales atrocidades.
Al mismo tiempo, dijo el arzobispo Caccia, la cooperación internacional es "indispensable" para combatir los crímenes contra la humanidad.
"Cualquier marco internacional futuro debe basarse firmemente en el derecho internacional consuetudinario existente, a fin de preservar la coherencia jurídica, fomentar la confianza entre los Estados y facilitar el consenso más amplio posible", afirmó.
El arzobispo citó un discurso pronunciado el 9 de enero por el Papa León XIV ante los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, en el cual el Papa observó que "para entablar un diálogo, es necesario que haya acuerdo sobre las palabras y los conceptos que se utilizan. Redescubrir el significado de las palabras es quizás uno de los principales retos de nuestro tiempo".
El arzobispo Caccia también citó un discurso pronunciado el 3 de octubre de 1953 por el Papa Pío XII ante un congreso sobre derecho internacional, en el cual el pontífice, reflexionando sobre los horrores de la Segunda Guerra Mundial, había pedido acuerdos internacionales que definieran y proscribieran claramente esos crímenes.
"Aunque han pasado más de 70 años desde entonces, el llamamiento del Papa Pío sigue siendo plenamente válido", afirmó el arzobispo Caccia.
A través de la cooperación internacional, dijo, se pueden abordar "las dimensiones transnacionales" de los crímenes contra la humanidad, mientras que los Estados que carecen de recursos para prevenir y enjuiciar los crímenes pueden recibir el apoyo que tanto necesitan.
"Esa cooperación debería reforzar, en lugar de debilitar, los principios de complementariedad, debido proceso y pleno respeto de los derechos humanos fundamentales", afirmó.
El arzobispo Caccia también defendió en su discurso a las víctimas de esos crímenes.
"Su sufrimiento exige justicia, protección y asistencia, así como enfoques jurídicos que garanticen que se escuchen sus voces y se defienda su dignidad", afirmó. "Por lo tanto, cualquier marco futuro debería incluir garantías adecuadas para las víctimas y los testigos, al tiempo que se aseguran procedimientos justos y el pleno respeto de los derechos humanos fundamentales".- - -Gina Christian es reportera multimedia de OSV News. Síguela en X @GinaJesseReina.

















