Tiroteo en la mezquita de San Diego es un ‘ataque a la dignidad sagrada de toda vida humana’, afirma obispo

(OSV News) -- Obispos católicos están expresando su dolor y su apoyo tras el tiroteo mortal ocurrido el 18 de mayo en un complejo de mezquitas de San Diego, en el que murieron tres adultos, entre ellos un guardia de seguridad.

Los dos sospechosos adolescentes fueron hallados posteriormente muertos por lo que parecen ser heridas de bala autoinfligidas.

A las pocas horas del ataque, el obispo Michael M. Pham, de San Diego, publicó un mensaje en el que afirmaba que los fieles de la diócesis “se mantienen unidos en solidaridad y oración con la comunidad musulmana”.

En una declaración del 19 de mayo, el arzobispo Paul S. Coakley de Oklahoma City, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, dijo que él y sus compañeros obispos “expresan su profundo dolor” tras el mortal tiroteo.

El arzobispo Coakley afirmó que los obispos “se solidarizan” con el imán principal del centro, Taha Hassane, así como con “toda la comunidad musulmana y todos aquellos que está de duelo a raíz de esta violencia sin sentido, reafirmando nuestro compromiso común con la dignidad de toda vida humana y el rechazo del odio en todas sus formas”.

Las fuerzas del orden están investigando el tiroteo --en el que, según se ha informado, también se disparó contra un jardinero que se encontraba cerca, aunque sin causarle heridas graves-- como un delito de odio.

Según la policía de San Diego, ningún niño de la escuela de la mezquita ni ningún agente resultó herido.

El ataque tuvo lugar poco antes de las 12 del mediodía del 18 de mayo en el Centro Islámico de San Diego, situado en el barrio de Clairemont de esa ciudad.

Aproximadamente dos horas antes, la madre de uno de los sospechosos adolescentes había alertado a la policía de que creía que su hijo tenía tendencias suicidas y que “varias de sus armas” y su auto habían desaparecido, según el jefe de policía de San Diego.

Afirmó que su hijo se había marchado con un acompañante, ambos vestidos con ropa de camuflaje, y también dijo que había encontrado una nota que habían dejado atrás, la cual, según la policía, contenía “discurso de odio general”.

La policía de San Diego indicó que los sospechosos tenían 17 y 18 años, y que los nombres de las víctimas y los sospechosos no se darían a conocer hasta que se hubiera notificado a sus familiares.

En una rueda de prensa, el jefe de policía de San Diego, Scott Wahl, calificó de “heroicas” las acciones del guardia de seguridad asesinado y añadió: “Sin duda, hoy ha salvado vidas”.

Hassane, director del centro, declaró a los medios de comunicación que era “extremadamente indignante atacar un lugar de culto”.

Añadió: “Las demás mezquitas y todos los lugares de culto de nuestra hermosa ciudad deben estar siempre protegidos”.

En su declaración, el obispo Pham afirmó: “El Centro Islámico ha sido un socio de larga data en nuestra labor conjunta en favor de la justicia, especialmente en el acompañamiento a los inmigrantes”.

Continuó diciendo: “Los lugares de culto deben ser siempre santuarios de paz, seguridad y oración. Un ataque contra una comunidad religiosa es un ataque contra la dignidad sagrada de toda vida humana”.

Hablando “en nombre de toda la comunidad católica romana de San Diego”, el obispo Pham expresó “mi más sentido pésame, mi solidaridad y mis fervientes oraciones a las familias de las víctimas y a toda la comunidad musulmana”.

El arzobispo Coakley afirmó que “en momentos como estos, se nos recuerda la llamada a ser instrumentos de paz”.

Recordó las palabras del Papa León XIV, diciendo: “Allí donde la violencia hiere a la familia humana, la compasión y la unidad deben ser nuestra respuesta inquebrantable”.

El arzobispo Coakley añadió: “Que Dios consuele a los afligidos, fortalezca a los heridos y nos guíe a todos hacia una mayor comprensión, justicia y paz”.---Gina Christian es reportera multimedia de OSV News. Síguela en X @GinaJesseReina.