‘Todos tenemos voz’ sobre la IA, afirma el presidente del nuevo grupo de trabajo de los obispos de EEUU

(OSV News) -- Momentos después de que la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU. (USCCB, por sus siglas en inglés) anunciara la creación de su grupo de trabajo sobre inteligencia artificial, OSV News habló con el presidente del grupo, el obispo Oscar Cantú, de San José, California.

Durante una llamada telefónica el 16 de septiembre con OSV News, el obispo Cantú habló sobre la visión del grupo de trabajo --especialmente a la luz de la encíclica del Papa León XIV sobre la IA, “Magnifica Humanitas”-- así como sobre sus preocupaciones respecto al rápido desarrollo de la IA y su impacto en la humanidad.

Esta entrevista ha sido editada por razones de extensión y claridad.

OSV News: ¿Cuál es la visión de este grupo de trabajo?

-- Obispo Cantú: Básicamente, llevar a cabo la visión del Papa León en su encíclica. Él nos ha dado --no solo a la Iglesia, sino particularmente a la Iglesia-- instrucciones de convocar, escuchar, enseñar y recordar a las personas que la tecnología es algo bueno cuando es capaz de ayudar a la humanidad en el trabajo que hacemos, en vivir una vida humana, en respaldar nuestra dignidad como individuos y como familias, y en ayudarnos a construir sociedades saludables.

Hay muchas conversaciones que debemos tener, sin duda con los expertos en tecnología, pero también con el público en general para hacerles saber que nuestros feligreses, las personas que trabajan en distintos sectores, las mamás y los papás en casa, los niños en edad escolar y los maestros por igual, tienen voz porque esta tecnología nos afecta a todos. Y si no es así ahora, lo será muy, muy pronto.

Así que todos tenemos una voz que aportar al debate público. Y eso ejerce la presión adecuada sobre las empresas tecnológicas y sobre nuestros políticos para que hagan lo correcto.

Creo que probablemente todos estemos de acuerdo en que nuestros políticos están sujetos a diferentes influencias, ya sea la del dinero, la de los donantes u otras presiones políticas. Esa parece ser una de las razones por las que la gente del sector tecnológico está acudiendo a la Iglesia --en particular a la Iglesia católica--, porque somos una presencia global y porque no nos mueve el dinero a la hora de actuar en este ámbito (de la IA).

No tenemos nada que ganar con la IA, y tampoco nos mueve la política. Nos preocupa cómo esto afecta a la dignidad humana: al individuo, a la familia, a la sociedad y, en particular, a los más vulnerables.

Creo que estos comentarios han tenido un gran impacto entre los expertos en tecnología, y que desean seguir dialogando con nosotros.

-- OSV News: La mayoría de nosotros, incluidos los funcionarios electos, no conocemos realmente el funcionamiento interno de la IA, y el concepto puede parecer muy amplio y abstracto. ¿Cómo puede el grupo de trabajo sobre IA de la USCCB ayudar a abordar el tema de la alfabetización en IA, para que más personas puedan sentir que pueden hacer oír su voz sobre su uso?

-- Obispo Cantú: Aunque he vivido en Silicon Valley durante los últimos ocho años, todo lo que sé sobre IA lo he aprendido en los últimos cinco meses.

Antes, solo estaba ocupado con asuntos pastorales. Pero creo que el impulso (para aprender más sobre la IA) provino de la encíclica, como para tantas otras personas. He escuchado a los expertos en tecnología y a quienes llevan tiempo participando en estas conversaciones, y he estado leyendo mucho.

Meghan Sullivan, de la Universidad de Notre Dame (profesora de filosofía y directora fundadora del Instituto de Ética y el Bien Común de Notre Dame), se ha ofrecido a proporcionar diversas oportunidades de formación para los obispos y las diócesis. Queremos contar con un grupo de expertos y recursos disponibles tanto para los obispos como para las diócesis.

-- OSV News: ¿Debería esta iniciativa comenzar con los obispos, o es algo que las parroquias también deberían emprender --una iniciativa que venga tanto de arriba hacia abajo como de abajo hacia arriba?

-- Obispo Cantú: Creo que es algo en lo que todos debemos participar. Tengo párrocos en mi diócesis que han comenzado a organizar conferencias sobre IA, ya sea porque tienen feligreses que trabajan en ese sector o porque invitan a personas externas. No creo que debamos tratar de regular eso, porque el tiempo es esencial.

Pero sin duda debemos fortalecer las capacidades de nuestros obispos, especialmente, porque debemos usar nuestras voces como maestros de la fe. Tradicionalmente, la Iglesia es reconocida como experta en humanidad, y eso es lo que debemos aportar.

Uno de nuestros panelistas expertos en tecnología (durante la reunión del comité administrativo de la USCCB del 16 de septiembre) dijo: “Confía en tu voz. El hecho de que no tengan experiencia en tecnología no significa que no puedan hablar sobre el tema. Traigan sus preocupaciones por la humanidad, traigan su voz teológica y antropológica a la mesa”. Creo que es importante que los obispos escuchen eso.

No necesitamos ser expertos en tecnología, pero sí ayuda tener una comprensión básica de cómo funciona la IA, y cuáles son las ventajas y las preocupaciones.

-- OSV News: ¿Hay algún impacto o escenario específico de la IA que le preocupe?

-- Obispo Cantú: Para mí, lo más importante es el empleo; me preocupa mucho cómo esto puede afectar al mercado laboral.

Vivo en un barrio residencial de Silicon Valley y, en los últimos ocho años, he visto a gente ir y venir constantemente: casas en venta, gente que se muda y, luego, 12 meses después, gente que se va. Existe esta “puerta giratoria” entre todas estas empresas, contratan a miles de personas y luego hacen despidos masivos.

¿Cómo afecta eso a la vida de las personas? Acumulan patrimonio, establecen una vida y muchos de ellos están en el país con visas de trabajo. A la gente le preocupa el desplazamiento laboral, ya sean abogados o incluso programadores, ya que gran parte de la tecnología programa mejor y más rápido que una persona.

He escuchado de al menos una fuente confiable que los datos no sugieren que vaya a haber una perturbación masiva en la fuerza laboral. Pero, al igual que con otros cambios tecnológicos a lo largo de la historia, habrá pérdidas y también habrá ganancias gracias a los nuevos puestos de trabajo que se crearán. Espero que eso sea cierto.

Muchas personas del sector tecnológico están abogando por una renta básica universal (para compensar los despidos y el desplazamiento en la industria). Y aunque eso nos permita pagar nuestra renta y comprar comida, ¿qué pasa con nuestra dignidad? Si nuestra antropología basada en las Escrituras nos dice que, cuando trabajamos, participamos en la obra creadora de Dios, ¿ya no estamos participando? ¿Cómo afecta eso a la psique y al espíritu humano?

-- OSV News: ¿Tiene esperanzas de que las voces de los obispos sobre la IA sean escuchadas por los legisladores, especialmente dado que el presidente Donald Trump ha desestimado los llamados a frenar el desarrollo de la IA?

-- Obispo Cantú: No lo digo con intención despectiva --es simplemente así como funciona la política--, pero los políticos miden la presión que reciben. Sin duda, una de esas presiones es una especie de presión moral e intelectual.

Parte de lo que nosotros, los obispos, debemos hacer es disuadir a la gente de creer en esa idea de que la primera empresa en cruzar la meta gana y que lo único que importa es ganar. Ese no es el mensaje que vamos a compartir. Hay cosas muy serias en juego aquí y debemos proceder con mucha cautela.

Debemos hablar con claridad. Los expertos en tecnología nos dicen que debemos pisar el freno en esto. Y es mucho más prudente reducir el ritmo y tal vez eso signifique perder un par de mil millones de dólares. Quizás podamos salvar la dignidad humana e incluso a la humanidad.

-- OSV News: ¿Qué pueden hacer los fieles para ayudar a la Iglesia a responder a los desafíos de la IA?

-- Obispo Cantú: Diría dos cosas y creo que van de la mano.

Primero, aprendan lo que puedan. No es necesario que se conviertan en expertos, pero aprendan lo que puedan sobre la IA. La USCCB ha elaborado unas “hojas de referencia”, por así decirlo, sobre la encíclica que abordan sus puntos más destacados.

Además, expresen su opinión. Eso es fundamental. Todos se ven afectados, por lo que todos deben hacer oír su voz --ya sea ante el ayuntamiento de su ciudad, en las escuelas y universidades de sus hijos, etc. Cuanto más alcemos la voz y expresemos nuestras inquietudes, mayor será la presión adecuada sobre quienes están en el poder.

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Gina Christian es reportera multimedia de OSV News. Síguela en X @GinaJesseReina.